Del dolor a la libertad.

Hace poco hablé con una querida amiga para ver cómo iba con un plan que habíamos armado juntas. Me gustaría compartir un poco de su historia. Mi amiga leyó esto antes de que lo publicara!  Hace un tiempo, ella se sinceró conmigo sobre algo que le estaba causando muchísima vergüenza. Juntas diseñamos un plan de acción para enfrentarlo, que incluía buscar la ayuda de un profesional que pudiera guiarla a sanar el trauma detrás de todo eso.

Cuando la llamé un par de semanas después para saber cómo seguía, me enteré de que había iniciado el proceso, pero al final terminó echándose para atrás.

Mientras hablábamos, fue increíblemente honesta sobre su miedo. Se dio cuenta de que se había acostumbrado tanto a vivir con esa vergüenza durante años que, cada vez que ese sentimiento asomaba la cabeza, su reflejo automático era alejarse. Pero también reconoce que eso ha estado controlando la forma en que se ve a sí misma. La maravillosa noticia es que, al terminar nuestra charla, volvió a comprometerse a buscar apoyo. Esta vez, de verdad creo que lo va a lograr.

Entiendo perfectamente ese impulso de huir. Da miedo enfrentar las cosas que sabemos que van a remover emociones muy pesadas, incluso cuando sabemos que ir hacia adelante es la única manera de ser libres. Yo hice exactamente lo mismo cuando estaba lidiando con la relación con mi papá. En mi libro, Cuidando La Niña Dentro de Ti, compartí lo aterrador que se sentía mirar hacia atrás.

Ir hacia mi pasado era como decidir emprender una aventura sin saber a dónde iba. Lo único seguro era que esta aventura traería muchos momentos amargos. No esperaba que salieran momentos felices de esto. Para mí, mi pasado era sinónimo de dolor y sufrimiento, así que sabía que mis posibilidades de experimentar alegría durante este proceso eran escasas. Pero aun así lo comece.

Más adelante en ese camino, me topé con una pared durante una sesión cuando mi terapeuta me preguntó: '¿Qué pasará si tu padre nunca te pide perdón por todo el trauma por el que te hizo pasar?'. Su pregunta activó algo en mí que no pude explicar en ese momento. Convertirme en discípula de Cristo me había dado la esperanza y la fe de que las personas pueden cambiar. Usé esa creencia como una excusa para volverme crítica con mi terapeuta en lugar de responder a su pregunta.

Di un paso hacia la sanación, pero en el segundo en que se puso difícil, hice lo que siempre hacía: huir. Al mirar atrás, me di cuenta de que estaba intentando sanar a base de "carreras cortas de velocidad". Sentía un impulso repentino de energía, lo intentaba, y luego frenaba en seco. Lo que Dios intentaba decirme era: "Oye, esto es un maratón". Como no podía ver el panorama completo, estaba corriendo la carrera equivocada.

El miedo me frenaba. En mi subconsciente, pensaba que no estaba hecha para un viaje tan largo. Todos solemos decir cosas como: "Es que no puedo ir ahí", pero la verdad es que estamos hechos para eso.

Estoy muy agradecida de haberlo entendido finalmente, de haber aceptado esa carrera larga y dolorosa, y de haber sanado esas heridas profundas. Ahora, me encanta usar mi propia experiencia como un puente para ayudar a otros a entrar en la carrera correcta para ellos, para que dejen de vivir con miedo y empiecen a vivir en libertad.

Mi amiga va empezar su propia carrera. Puede que sea un maratón más largo de lo que ella quisiera, pero está lista para reclamar su victoria. Y sé que terminará siendo una luz de esperanza para los demás, demostrando que incluso los maratones más largos tienen un final.

Recuerda: Las carreras de velocidad sirven para algunos problemas, pero otros requieren un maratón. Date permiso de correr ambos. Eres lo suficientemente fuerte para lograrlo, incluso cuando sientas que no es así.

Esta es exactamente la razón por la que soy una gran defensora de buscar ayuda profesional cuando es necesario. Algunos maratones simplemente requieren de un guía capacitado que te ayude a recorrer el camino. Me fascina escuchar los avances que mis clientes comparten conmigo sobre sus propios procesos de terapia. Cada pequeño logro es como una bebida energética que los mantiene avanzando en la carrera.

Me complace anunciar que tanto el grupo de español como el de inglés de mi grupo de Coaching para mujeres, ya están completos, pero puedes asegurar tu lugar en nuestra lista de espera. Contáctame en:

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